LOS CIMBRIOS

Tribu germánica que, desde su tierra originaria, Jutlandia, se desplazó hacia el Sur y llegó a amenazar Italia al final del siglo II antes de J.C. Luego se movieron hacia el Oeste, en unión de los ambrones y teutones, hasta alcanzar Carintia, donde vencieron al cónsul romano Carbón cerca de Noreia el 113 antes de J.C. De aqui pasaron a través de la actual Suiza a la Galia, donde derrotaron en el 110 y el 105 al cónsul Malio y al procónsul Cepión. Posteriormente invadieron España, en la que permanecieron algunos años. En combinación con los teutones intentaron la invasión de Italia. Los teutones, que atacaron desde el Oeste, fueron derrotados por Mario en Aquae Sextiae ( Aix ) en 102 antes de J.C. Mientras tanto los cimbrios cruzaron los Alpes y obligaron al cónsul Catulo a retirarse. Unidos Mario y Catulo, presentaron batalla y derrotaron a los cimbrios en los Campi Raudii o Campos Raudinos cerca de Vercelli. Los invasores fueron muertos o hechos prisioneros


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PILADES

En la mitologia griega, hijo de Estrofio, rey de Fócida y sobrino de Agamenón. Después del asesinato de éste, Orestes fue enviado por razones de seguridad a Estrofio; entonces Orestes y Pilades se hicieron intimos amigos. Pilades ayudó a Orestes a vengarse de Egisto y Clitemnestra y después casó con Electra, hermana de Orestes


>¿ QUÉ HECHOS MILAGROSOS OCURRIERON AL MORIR JESÚS ?

>Mateo, Marcos y Lucas dicen que al morir Jesús hubo cambios portentosos en la naturaleza. Los tres dicen que, al mediodia, cuando Jesús estaba en la cruz, ” las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta las tres de la tarde ” ( Marcos 15:33 ). Los tres hablan de un hecho misterioso: ” El velo del Templo se rasgó en dos partes de arriba abajo ” ( Mateo 27:51 ). Mateo dice que al momento de la muerte de Jesús la tierra tembló: ” Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron; saliendo de los sepulcros después de la resurrección de Él, entraron en la ciudad santa, y se aparecieron a muchos ” ( Mateo 27:52, 53 ). Juan es el único evangelista que no dice que alguna señal milagrosa rodeara la muerte de Jesús


>LA ARGENTINITA

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( 1898 – 1945 ). Nombre artistico de la bailarina española Encarnación López, nacida en Buenos Aires. Iniciada en los escenarios como tonadillera, llegó a gozar de fama universal como intérprete de ballet a raiz de montar uno en Madrid con Garcia Lorca. Cosechó grandes triunfos en el Metropolitan y el Carnegie Hall de Nueva York. Al morir en esta última ciudad, sus restos fueron trasladados a Madrid. Como continuadora de su ballet quedó su hermana Pilar


ASTIGMATISMO

El astigmatismo es un defecto de la curvatura de la córnea del ojo que provoca visión borrosa o distorsionada y a veces dolor de cabeza. Se trata de una anomalia muy común de causa hereditaria u ocasionada por deformación del cristalino ( le lente del ojo ), el cual hace converger los rayos de luz en la retina


>IMPERIO ARGENTINA

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( 1906 – 2003 ). Nombre artistico de MAGDALENA NILE DEL RIO, actriz cinematográfica hispanoamericana, nacida en Buenos Aires. Cantante y bailarina, gozó durante muchos años del favor del público. Entre sus interpretaciones más recordadas figuran La hermana San Sulpicio ( versión muda, 1928; versión hablada, 1934 ), El profesor de mi mujer, Su noche de bodas, Melodia arrabal, Nobleza baturra, Morena clara, Los majos de Cádiz, Lo que fue de la Dolores, Café cantante, etc.


>¿ SÓLO SANABAN LOS QUE TENIAN FE ?

>Cuando Jesús predicaba en Galilea, una mujer que sufria hemorragias desde hacia doce años, tocó su manto ” y en el acto cesó el flujo de sangre ” ( Lucas 8:44 ). Jesús dijo a la mujer: ” Hija, tu fe te ha salvado ” ( Marcos 5:34 ). Varias veces Jesús señala una relación entre la fe de los individuos y la recuperación de su salud. Sin embargo, los Evangelios no dicen que sólo la fe logre la curación milagrosa. La mujer que tocó el manto de Jesús fue sanada por el poder que salió de Jesús después que la fe de ella la habia llevado a Él. A veces, el enfermo se cura por la fe de otros. Jesús curó a un paralitico cuando vio la fe de los cuatro hombres que lo llevaban. Impedidos por la multitud, los cuatro hicieron un boquete en el techo de la casa donde estaba Jesús y por ahi metieron al paralitico. En otra ocasión, impresionado por la fe de un centurión del ejército, Jesús curó al sirviente de éste


>ATAULFO ARGENTA

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( 1914 – 1958 ). Pianista y compositor español, natural de Castro-Urdiales ( Santander ), que en plena juventud adquirió renombre universal como director de orquesta. Estudió en el Conservatorio de Madrid y amplió sus estudios en Lieja. Dio conciertos de piano en Holanda y Alemania y fue profesor de este instrumento en el Conservatorio de Kassel. En 1947 fue nombrado titular de la Orquesta Nacional, como sucesor del maestro Pérez Casas


LA CIENCIA Y EL MÉTODO CIENTIFICO

Desde el nacimiento de la ciencia experimental, en tiempos de GALILEO ( siglo XVI ), el hombre ha venido aplicando constantemente métodos cientificos a los cada vez más amplios campos de la investigación. En este periodo de evolución, la Ciencia ha logrado dar satisfacción a un número creciente de preguntas sobre un número cada vez mayor de cosas. Sin embargo, para obtener contestaciones cientificas a nuevas e importantes cuestiones, se ha hecho necesario puntualizar y completar más el significado de la Ciencia y de sus métodos. Semejante puntualización del sentido de la ciencia no fue empresa fácil, pues, para llegar a establecer un criterio cientifico fue necesario vencer la tendencia medieval a la especulación abstracta y al dogmatismo. Para reemplazar los viejos métodos, el nuevo criterio cientifico hubo de tener en cuenta estas tres cuestiones previas: 1) ¿ Qué materiales y fuentes usará el cientifico para sacar conclusiones cientificas ? 2) ¿ Cómo se servirá de este material cientifico para llegar a este tipo de conclusiones ? 3) ¿ Qué clase de cuestiones son susceptibles de obtener una contestación cientifica ? El sentido del método cientifico que hoy aceptamos se basa en el esfuerzo de estos últimos cinco siglos por encontrar respuestas correctas a tales cuestiones. La respuesta a la primera pregunta ha tomado una de estas cuatro formas: a) los origenes de la Ciencia descansan sobre los hechos observados directamente por medio de nuestros sentidos ( por ejemplo, la blancura de un papel, el sonido de la campana, la lectura del termómetro ); b) las fuentes de la Ciencia son principios evidentes en si mismos, o leyes ( por ejemplo, 2 + 2 = 4 ); c) esas fuentes comprenderán, al mismo tiempo, los hechos observados y las leyes axiomáticas; y finalmente, d) no existen fuentes absolutamente seguras de conocimiento cientifico. Las contestaciones a la segunda cuestión han sido: o que el método de la ciencia es: a) deductivo, lo que significa que se procede de principios generales a casos particulares, o b) inductivo, lo que supone que se va de los casos particulares a los principios generales, o c) mixto, lo que indica que se usan ambos procedimientos. La respuesta a la tercera de dichas cuestiones dependerá de las que se den a las dos primeras. Para comprender el método moderno experimental, han de examinarse de cerca las cuestiones dadas en el pasado a las mismas cuestiones indicadas

DESENVOLVIMIENTO HISTÓRICO

Los primeros pensadores del mundo moderno se volvieron más o menos naturalmente a la ” razón ” como a la verdadera fuente del conocimiento cientifico seguro. Creyeron que la ciencia perfecta dependia de lo que la razón del hombre le dijera ser cierto clara y distintamente, asi como también que el hombre no neceitaba apelar a autoridades, revelaciones, dogmas y cosas parecidas. Asi, DESCARTES estableció que la fuente válida del conocimiento cientifico descansaba únicamente en principios de los que razonablemente no cabia dudar, mientras que SPINOZA intentó demostrar cómo la Ciencia podia deducir otras verdades de las mismas que la razón le suministrase de manera inmediata. El método deductivo escogido por él fue el que EUCLIDES habia usado en su geometria y que Spinoza aplicó a otros campos del saber. Su ciencia, como la de Euclides, comenzó con la definición de conceptos básicos y la admisión de ” axiomas “, que son verdades evidentes por si mismas, suministradas por la razón. Probó sus verdades deductivamente ( teoremas ) como se hizo en la geometria de Euclides, procediendo paso a paso, a partir de las definiciones y axiomas. Sin embargo, el método de Spinoza como el de Euclides, no era exacto en el sentido matemático moderno, porque no determinaba todas las reglas del procedimiento deductivo. Él y sus inmediatos continuadores estaban más interesados en los puntos de partida de la Ciencia, en las definiciones y axiomas, que en el proceso mismo de la deducción. Pero esta escuela, que buscaba las fuentes del conocimiento en la razón ( de aqui su nombre de RACIONALISMO ), tropezó con dificultades al intentar encontrar los mismos principios evidentes de la ciencia sobre los que pretendia basarse. Fue muy dificl encontrar un medio satisfactorio de asegurarse de que determinado principio fuera realmente evidente en si mismo. LEIBNIZ pensó que podria encontrar el medio de salir de esta dificultad, haciendo derivar la ciencia perfecta de un sólo principio simple y claramente evidente en si, a saber, el ” principio de contradicción “. Este principio asegura que nada puede ser al mismo tiempo A y no A. De aqui que, para este filósofo, un principio es evidente si no lo podemos negar sin contradecirnos a nosotros mismos. Su ciencia, en realidad, sólo contenia definiciones; todas las conclusiones que dedujo fluyeron del contenido de las mismas ideas que discutia. Pero no tuvo éxito al querer demostrar que las cosas que habia definido existian positivamente en la realidad; su ciencia era puramente abstracta. Sistemas como el suyo dieron lugar a la ciencia matemática abstracta o a la que comúnmente se denomina ” ciencia formal “. Pero el problema de la ” ciencia experimental “, que trata del mundo real, permanece todavia sin solución por parte del racionalismo. Mientras se desarrollaba el método racionalista, surgió un nuevo análisis del método cientifico: el EMPIRISMO. Éste insistia en que las fuentes de la información cientifica radicaban en los sentidos, es decir, en la observación directa. JOHN LOCKE opinaba que la mente era un receptáculo vacio al nacer; para él, el conocimiento comenzaba en cuanto se empezaran a usar los sentidos. Lo que observamos son hechos simples, que él llamaba ” ideas simples “. El único modo de comprender el significado de una idea simple es tener una sensación simple también; para Locke no habria en el mundo bastantes razones o palabras que explicasen a un ciego el significado del color rojo, por ejemplo. Según Locke, todas las ideas que poseemos se basan en ideas de sensación y reflexión ( en lo que observamos que ocurre en nuestras propias mentes ); la idea de ” azúcar “, por ejemplo, combina las ideas simples de ” dulzura ” y ” blancura “. Asi, según él, el entendimiento humano, después de examinar muchas semejanzas en un grupo de ideas, saltará de los casos particulares observados y extraerá conclusiones que engloben a ” todos ” los casos semejantes y permitan llegar al conocimiento de las leyes generales que rigen el mundo natural. Por ejemplo, del hecho de que el Sol haya venido saliendo indefectiblemente, deducimos que seguirá saliendo siempre

EL EMPIRISMO DEBATIDO

Los sucesores de Locke, BERKELEY y HUME demostraron que no podiamos, tan fácilmente como Locke habia pensado, deducir conclusiones de la información facilitada por nuestros sentidos. Berkeley, por ejemplo, halló que algunas de las llamadas por Locke ” ideas simples ” de sensación ( por ejemplo, la de ” distancia ” ) eran, en realidad, compuestas. Asi llegó a plantear la importante cuestión de saber qué es lo que, en verdad, observamos directamente cuando experimentamos una sensación, aunque él mismo no facilitase la respuesta. Berkeley, más tarde, negó que la mente humana pudiera manejar nociones abstractas, dado que la mente se circunscribe necesariamente a cosas concretas, es decir, cosas aprehendidas a través de la sensación y la reflexión. Asi no podemos pensar en la ” belleza ” en abstracto, sino referida a objetos que contengan esta cualidad. Hume reforzó este punto de vista, enseñando que la ciencia no puede establecer ningún principio general sobre el mundo natural partiendo de la sola sensación. A lo sumo, todo lo que podemos hacer es augurar unas probabilidades para el futuro, basadas en casos que hayamos observado. Berkeley atacó también el aserto de Locke según el cual existe un mundo material, fuera de la mente, que la ciencia puede conocer. Todo lo que podemos conocer, arguye a este respecto Berkeley, son nuestras propias sensaciones y, dado que éstas se encuentran dentro de nuestras mentes, nada podemos conocer sobre las demás cosas exteriores, ni aun cuando existan. Hume enseña, finalmente, que si se admite que las fuentes de la Ciencia se encuentran únicamente en los sentidos, el sólo conocimiento cierto consistirá en las ideas simples de la sensación; el resto será probable o ilusorio. Más tarde, el empirismo se dividió en dos escuelas: una que intentaba encontrar fallos en el argumento de Hume y demostrar que la ciencia podia establecer principios relativamente exactos sobre las leyes de la naturaleza; y otra que aceptaba los resultados de Hume e intentaba precisar la noción del conocimiento probable. JOHN STUART MILL arguyó que, si controlamos debidamente la experiencia, podemos emplearla en el descubrimiento de las leyes naturales. Desarrolló los cinco ” cánones de la inducción “, que enseñan al cientifico cómo llegar a las leyes de la Naturaleza por los hechos observados. Por ejemplo, si observamos que un suceso X ( por ejemplo, la ” enfermedad ” ) ocurre a la vez que otro suceso Y ( exposición al ” peligro ” ) y luego observamos que quitando Y también desaparece X, podremos inferir que X e Y están necesariamente unidos por alguna ley natural. Pero resultó que para aplicar los cánones de Mill seria necesario barajar un número muy considerable de supuestos no demostrables por la sola observación. Puesto que ningún investigador es capaz de prestar atención simultáneamente a todos los extremos necesarios, si desea aplicar los métodos de Mill, deberá limitarse a discernir cuáles son los aspectos fundamentales de su problema y cuáles carecen de este carácter. Ahora bien, nada puede decidirse sobre la importancia de los aspectos de un problema simplemente a través de las sensaciones. A lo más que el empirismo puede llegar es a establecer asertos sobre lo que probablemente sucederá, basado en la información de lo que ha sucedido. Y esto es precisamente lo que se ha hecho al formular la teoria de la probabilidad, que nos enseña a calcular la posibilidad de que un suceso ocurra bajo ciertas condiciones, teniendo en cuenta el número de veces que ha ocurrido, según la observación. La misma probabilidad se define como la frecuencia relativa de la ocurrencia de un suceso, es decir, la probabilidad es el limite de una frecuencia relativa ya observada, cuando el número de observaciones llega a ser infinitamente grande. La dificultad de este acercamiento a la probabilidad estriba, sin embargo, en el hecho de que ninguna cantidad limitada de observaciones directas puede demostrar nunca que la frecuencia continuará hasta aproximarse a un limite cualquiera en el futuro. Por tanto, si el método ha de tener validez, deberá suponer lo que empiricamente no puede probar, a saber, una regularidad en la naturaleza

INFLUENCIA DE KANT

Creyó KANT que las dificultades halladas, tanto por el racionalismo como por el empirismo, radicaban en su empeño de establecer una sola fuente de conocimiento cientifico. Propuso, pues, que la razón ( lo que él llamaba entendimiento ) y la sensación eran necesarias para llegar a resultados completos en la ciencia y llamó criticismo a este punto de vista sintético. Kant aseguraba que sólo puede haber conocimiento cientifico cuando la mente ordena y organiza lo que recibe a través de los sentidos. Los datos puros no tienen significado por si mismos, puesto que están completamente desorganizados. La organización de los datos se lleva a cabo por un conjunto de reglas del entendimiento, dadas racionalmente. Luego Kant buscó aquellos supuestos previos que deben admitirse para dirigir toda investigación. Dado que estos supuestos eran necesarios para obtener una información cientifica, eran anteriores a la experiencia a priori. Al menos, algunas de las leyes del espacio ( geometria ), del tiempo ( cinemática ) y la causalidad ( mecánica ) eran a priori. Para tener experiencia de un objeto, se debe diferenciar éste de los demás, y ello por medio de las leyes del espacio y el tiempo. De aqui que, puesto que toda individualización requiere el uso del espacio y el tiempo, las leyes de estos dos elementos deben ser a priori con respecto a la experiencia. Para poder establecer una relación entre las cosas del mundo y el tiempo, el Universo debe comportarse regularmente, como si fuera un mecanismo de relojeria, y de aqui que las leyes de causa y efecto deban ser también a priori. La gran dificultad de Kant se presentó al intentar encontrar las leyes fundamentales a priori que la Ciencia debe presuponer. Llevado por los conocimientos de su tiempo, llegó a asegurar que los principios a priori de la geometria debian ser los determinados por Euclides, y los de la cinemática y mecánica los formulados por Newton. Pero, con posterioridad a sus investigaciones, los cientificos descubrieron sistemas no eucladianos y no newtonianos. Como resultado de ello, la cuestión critica ha pasado a ser la de decidir objetivamente cómo el cientifico ha de escoger los supuestos necesarios para llevar a cabo sus investigaciones. Parece ser que los datos reunidos por la Ciencia obligan a la revisión de los datos a priori susceptibles de ulterior aceptación. Se discuten, pues, los mismos supuestos. En astronomia clásica fue posible suponer que el mundo natural estaba gobernado por las leyes de la geometria de Euclides. Sin embargo, observaciones más recientes han demostrado que la geometria no eucladiana puede servir mejor para lograr cualquier posible evidencia. Como consecuencia, POINCARÉ aseguraba que el a priori más correcto será aquel que se presente más simple y ” cómodo ” en cada caso. Según él, el cientifico debe comenzar con los supuestos más simples que pueda encontrar, aun cuando sobre la base de las observaciones que recoja con estos supuestos, pueda más tarde encontrar otros más simples aún. La cuestión inmediata es la de saber si la Ciencia puede encontrar un conjunto de principios absolutamente simples que puedan usarse en todas las investigaciones siguientes. Esta cuestión va unida a otra parecida: ¿ Puede la Ciencia encontrar esos principios absolutamente sencillos a través de la observación sensorial ? Sólo mediante el progreso de la Psicologia experimental y la sociologia podria examinarse seriamente el significado de la simplicidad. La Psicologia de la sensación comenzó con la noción de que la sensación suministraba inmediatamente los datos simples, sin intervención del entendimiento. Tal noción llevó a los psicólogos a buscar los componentes simples de la sensación. Sin embargo, la psicologia de la ” Gestalt ” ( estructuralismo ) demostró que lo que captamos en una sensación no es un dato simple, sino una experiencia total, y estas ” totales ” envuelven siempre una intervención de la mente. En consecuencia, la Psicologia contemporánea asegura que lo simple en la sensación, cualquiera que ésta sea, no es inmediatamente conocido; de aqui que no pueda hacerse de ello fuente del conocimiento cientifico. De igual modo, la historia ha demostrado que la noción a priori, cualquiera que sea, no puede obtenerse inmediatamente. La deducción es clara: la Ciencia comienza sus investigaciones, no sobre la base de principios absolutamente simples conocidos con certeza, sino más bien sobre la base de principios relativamente simples, es decir, conocidos solamente con cierto grado de certidumbre

AUGE DEL PRAGMATISMO

El siguiente desarrollo del método cientifico consistió en aceptar el punto de vista de que la Ciencia carece de fuentes absolutas de información. La Ciencia no comienza con la certeza, sino que la busca. La certeza es un objetivo, no un principio. Quien  más sistemáticamente ha articulado esta doctrina es, quizá, JOHN DEWEY. La investigación cientifica comienza, según el pragmatismo, con confusión, oscuridad y, en suma, ” una situación indeterminada “. La primera tarea de toda investigación será decidir cuál es realmente el problema. Este paso supone llevar al entendimiento las incógnitas que necesitan solución, es decir, hacer explicito el objetivo que se presenta al emprender la investigación. Una vez determinado el problema, buscaremos los aspectos del mismo, lo que comúnmente llamamos ” factores del problema “. Asi, si nuestro problema es cruzar con seguridad una calle muy concurrida, los factores del problema comprenderán la anchura de la calle, la dirección y velocidad del tránsito, la presencia o ausencia de señales luminosas, etc. Los propios factores proporcionarán luego sugerencias para la solución del problema. Sopesaremos estas sugerencias a la luz de nuestras propias presunciones y mediante el cotejo con posibles nuevos factores a los que se dirija nuestra atención. Se inicia asi un proceso perfectamente eslabonado: las sugerencias consideradas nos encaminan a la búsqueda de nuevas evidencias y los nuevos factores, a la percepción de nuevas sugerencias. Proseguiremos de esta suerte hacia sugerencias cada vez más claramente formuladas y, por ende, más razonables. Finalmente, plantearemos una última sugerencia de solución en forma de hipótesis susceptible de aplicación. Ésta, para tener algún significado, deberá ser probada en acción, de modo que pueda determinarse si es capaz de solucionar nuestro problema o no, es decir, si conduce al objetivo señalado de antemano. La medida de verdad de la hipótesis será simplemente la medida de su capacidad para resolver el problema y alcanzar asi el fin que nos habiamos propuesto. Semejante método cientifico supone que la Ciencia comienza por la incertidumbre. En toda investigación siempre se empieza tomando algo por concedido, pero ese algo, a su vez, es objeto de subsiguiente comprobación. De aqui que, aunque cada experiencia requiera algún material a priori, no exista un a priori único para todos los casos. Por el contrario, habrá de elegirse el a priori que se suponga más idóneo para resolver un problema determinado, idoneidad que se medirá por su viabilidad en la solución del mismo problema. Asi no existe ” una ” geometria que sea válida para todos los experimentos, sino más bien una selección de teoremas geométricos, de los cuales el mejor será aquel que mejor sirva a nuestros propósitos. Las mismas observaciones pueden aplicarse a la selección de hechos, es decir, factores del problema. En toda investigación, damos siempre ciertos hechos por admitidos, sin perjuicio de someterlos a examen posterior. Ningún hecho de sensación es necesariamente válido para todas las investigaciones; los hechos son meramente posibles instrumentos para cumplir los fines y no tienen validez necesaria en si mismos. La solución de un problema por el sistema pragmático requiere deducción e inducción. La solución sugerida es siempre hipotética. Suponemos que es cierta y determinamos deductivamente qué consecuencias se seguirán si fuese asi. Después intentamos ver si estas consecuencias existen realmente. De nuestro examen de hechos extraemos luego, inductivamente, sugerencias susceptibles igualmente de posterior comprobación. La deducción y la inducción son, por tanto, inseparables y necesarias en toda investigación. Pragmáticamente, una proposición es verdadera si sirve, es decir, si soluciona los problemas. Pero lo que sirve para un fin ( por ejemplo, la dinamita, para demoler una casa ) puede fallar en objetivos opuestos ( en nuestro caso, preservar la casa ). De aqui que, para el pragmatismo, la verdad se deba medir con relación al objetivo especificado. La verdad cientifica será siempre, por tanto, relativa, no absoluta. El progreso cientifico será igualmente relativo y dependerá del punto de vista individual. El pragmatista no aceptará objetivos absolutos, de suerte que pueda medirse el progreso de modo no relativo; para él, el desarrollo de la Ciencia será progresivo y regresivo, según la manera de enjuiciarlo. El pragmatismo se mueve dentro de una paradoja relativista. Lo importante es determinar si la solución sugerida vale realmente con relación al problema. No queremos decir con ello que la decisión acerca de la suficiencia de la solución cientifica sea absolutamente relativa en si; en este caso no tendriamos fundamento real para preferir las soluciones cientificas a cualesquiera otras

ANÁLISIS DE SINGER

Una teoria del método cientifico que mantiene todo el valor de la pragmática sin caer en el dilema relativista es la desarrollada por E. A. Singer. Su análisis demuestra que no podemos hablar acerca de la incertidumbre, a menos que sepamos ya algo acerca de la certidumbre. Hemos de poder formarnos, en cada fase del desarrollo cientifico, alguna idea en cuanto a la certeza que pueda entrañar. Nuestra noción de la certeza viene dictada por la misma historia de la Ciencia y cambia con ella y con nuestra capacidad para comprenderla. Las ciencias se mueven hacia un ideal que, de hecho, nunca pueden alcanzar, pero al que si pueden aproximarse. Misión del cientifico es continuar revisando la noción de lo que este ideal representa, lo mismo que otras nociones que maneja a diario. Según la moderna teoria del método cientifico, los diferentes aspectos de una ciencia determinada pueden confrontarse con los de otras; por ejemplo, el psicólogo puede examinar la noción de simplicidad del matemático, lo mismo que éste puede examinar los supuestos matemáticos utilizados en la confección de las escalas psicológicas. Suponemos una cosa para investigar otra; después invertimos el proceso para comprobar los postulados previos. Por consiguiente, ninguna ciencia particular es fundamental o básica, porque cada ciencia requiere el continuo desarrollo y sostén de las demás, si ha de haber verdadero progreso. Es la Ciencia en su conjunto, con sus tortuosas evoluciones, como una gigantesca espiral que se alza continua y progresivamente en busca de su objetivo último. Nuestro conocimiento presente de la historia de la Ciencia nos ayuda a hacernos una idea del ideal perseguido por ella: el descubrimiento de medios absolutamente eficaces para la obtención de cada fin. Es decir, la finalidad de la Ciencia es darnos seguridad absoluta de éxito en la prosecución de un objetivo, cualquiera que éste sea. Con relación a este ideal, podremos medir el progreso en un sentido no ya relativo, sino objetivo. El significado del ideal aqui propuesto es susceptible, a su vez, de investigación experimental, a través de un estudio histórico de los intereses colectivos de la Ciencia. A la luz de esta enunciación de los fines de la Ciencia podemos distinguir entre ciencia teórica y práctica. Esta última intenta encontrar medios eficaces para alcanzar los fines que busca nuestro propio progreso, mientras que la teórica trata de objetivos más generales y últimos. Es de notar, sin embargo, que lo que es teórico hoy puede convertirse en práctico mañana. La investigación atómica, por ejemplo, fue una vez casi completamente teórica; hoy la investigación de esos mismos problemas es, en gran parte, práctica. Sobre la base de este examen histórico del método cientifico podemos determinar los pasos a dar para el desarrollo de un plan experimental completo, tendente a conseguir respuesta cientifica a cualquier posible cuestión

CUATRO IMPORTANTES PASOS

Los pasos a que se viene aludiendo serán los siguientes: 1 ) determinación del propósito de la investigación, es decir, determinación del fin o fines que ha de llenar la información buscada; 2 ) valoración del fin o fines, según el criterio del progreso humano; 3 ) determinación de lo que se puede presuponer como base de la investigación; 4 ) determinación de los pasos que han de darse para obtener respuesta a la cuestión planteada. A continuación nos referiremos más de cerca a cada uno de esos puntos. 1 ) Para hacer explicita la finalidad de la investigación, el cientifico deberá examinar todas las posibilidades, es decir, plantearse todas las posibles alternativas. Por medio de una adecuada clasificación, deberá procurar que el número de esas alternativas sea lo más reducido posible. Para cada alternativa, el cientifico deberá ser capaz de mostrar el correspondiente camino a seguir, caso de adoptarla. Este requisito se olvida fácilmente, con la consecuencia de que las conclusiones experimentales no llegan a ninguna parte, dado que no se sabe qué hacer con ellas una vez conseguidas. Cada una de las alternativas de acción se dirigirá hacia la consecución del fin o fines de la investigación. Claro está que el investigador se apoyará en la misma base de la investigación para escoger el camino de acción más eficaz. Estas observaciones tienen validez, ya se trate de una investigación teórica ( de largo alcance ) o práctica ( de objetivo inmediato ). 2 ) Seguidamente, el experimentador valorará el objetivo del experimento. Este punto es necesario para decidir un número de cuestiones importantes en relación con el plan experimental. Por ejemplo, necesitamos saber cuánto tiempo y esfuerzo hemos de emplear en la investigación, cuántas observaciones hay que hacer, cuántos cálculos matemáticos debemos realizar, etc. En otras palabras, mediremos la importancia del objetivo para estudiar la posible economia de tiempo y esfuerzo. Más adelante valoraremos el objetivo de otra forma, para determinar qué consecuencias se seguirian de una posible equivocación. Si adoptamos una hipótesis errónea, seguiremos también un camino de acción extraviado; esto es muy serio si el objetivo es importante ( por ejemplo, preservar la vida ) y relativamente insignificante si el objetivo carece de importancia. Esta evaluación de posibles fallos es fundamental en un plan experimental completo, porque nos dice cómo llevar a cabo las observaciones para evitar más eficazmente serios errores. De aqui que, en cada hipótesis, hayamos de considerar qué consecuencias entrañaria aceptarla, si algunas de las demás fueran, en realidad, las verdaderas. 3 ) Después, el experimentador decidirá qué y cuántos postulados debe aceptar como más idóneos. Esta decisión se basará parcialmente en el juicio formado sobre la importancia del objetivo. Si éste no es de gran importancia, se mostrará dispuesto a admitir más postulados para reducir tiempo y esfuerzo. La cuestión, en suma, dependerá de la importancia del objetivo y el grado de solvencia que se pretenda de la información buscada. 4 ) Finalmente, el investigador adoptará las precauciones necesarias para elegir la hipótesis más conveniente. En primer lugar, sobre la base de los supuestos previos, determinará los aspectos fundamentales del problema, es decir, lo que debe considerar, que serán aquellos que puedan influir en la exactitud de los resultados; por ejemplo, la temperatura de una habitación, si se trata de medir la longitud de una varilla de metal. Luego decidirá cuáles de estos aspectos han de estudiarse y cómo. La minuciosidad de estas indagaciones dependerá, una vez más, de la importancia del objetivo. El investigador podrá modificar sistemáticamente ciertos aspectos del problema y permitir que otros se ajusten a la nueva situación. También podrá disponerlos de manera que logre obtener una visión representativa del conjunto. En realidad no existen normas fijas ni universales para llevar a cabo estas operaciones; las sugeridas por Mill en sus ” Cánones de la Inducción ” no pasan de ser algunas de las muchas que pueden aplicarse en el proceso experimental. Muchas veces las modificaciones se basan en el correspondiente análisis estadistico. En cualquier caso, todas las operaciones se llevarán a cabo de modo tal que puedan reconstruirse más tarde y, por consiguiente, comprobarse. Este es uno de los detalles más olvidados y dificiles del método cientifico; su solución estriba en la reducción de la ambigüedad en la expresión lingüistica y, por ende, dependerá del ulterior avance de la psicologia y sociologia de los signos de expresión y el lenguaje. Una vez realizadas las operaciones y obtenidas las informaciones del caso, deberá el investigador analizar sus resultados para escoger la mejor hipótesis. Se conseguirá un análisis exacto de datos aplicando los procedimientos estadisticos, que tienen la ventaja de minimizar las oportunidades de cometer errores criticos, si se aplican convenientemente. Hasta qué punto se ha de llevar el grado de exactitud del análisis dependerá, también esta vez, de la importancia del objetivo a alcanzar. En fin,  el investigador hará la debida recapitulación de resultados que conduzca al camino apropiado de acción. De nuevo aqui se impone una cuidadosa exposición, basada en el conocimiento del lenguaje y el modo de usarlo sin ambigüedades. Porque lo fundamental ahora es disponer de una información exacta que señale la acción que mejor convenga a la hipótesis establecida