23 DE DICIEMBRE DE 2009

SEMBRANDO
Jesús nació de la " raiz de Jesé ", la Casa de David. El mismo David fue un modelo de renacimiento a través del arrepentimiento y el perdón. Prendado de la belleza de Betsabé, ideó la muerte de su esposo. Durante años David vivió bajo el peso de la culpa, agravada por la muerte del hijo que Betsabé le habia dado. Al confrontar su pecado – que en hebreo significa " perder de vista el objetivo " – David llegó a la expiación ( armonia-reconciliación ). Comprendió la esencia del perdón. Como fruto de una sabiduria tan dolorosamente adquirida, surgieron los Salmos. Algunos salmos tienen trazas de ser genuinos por su pureza de corazón; otros son claramente obra de " mentes inferiores "
REFLEXIÓN: Contempla este extracto del salmo ciento treinta y nueve de David. Los hermosos versos que apareceran a continuación son un verdadero canto al Yo superior, la Luz interior. Los últimos seis versos, si deseas leerlos, son claramente un añadido del ego de alguien sumamente desdichado: ¿ Adónde iré yo lejos de tu Espiritu ? ¿ O adónde de tu rostro podré huir ? Si hasta los cielos subo, alli estás tú, Si en el Sheol ( la tumba ) me acuesto, alli te encuentras. Si tomo las alas de la aurora, si voy a parar a lo último del mar, también alli tu mano me conduce, tu derecha me aprehende
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