>La primera persona a la que la Biblia llama profeta es Abraham. Cuando él y su esposa Sara fueron a vivir al pais del rey Abimélec, el monarca tomó a Sara a su servicio creyendo que era soltera. Abraham temia hablar, pero Dios visitó a Abimélec en sueños y demandó que la devolviera. ” Ahora, devuélvesela a ese hombre. Él es profeta; él intercederá por ti para que vivas. Pero si no la devuelves, ten en cuenta que morirás, sin remedio, con todos los tuyos ” ( Génesis 20:7 ). Aunque Abraham no predijo el futuro ni invocó públicamente el nombre de Dios para llamar al arrepentimiento, como hicieron después otros profetas, se le considera profeta porque intercedió ante Dios para salvar la vida de otros. Rogó a Dios que perdonara a Sodoma, aunque, al fin, sólo Lot y las dos hijas de éste sobrevivieron a la destrucción de esa ciudad.

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